miércoles, 23 de enero de 2013

Invitación al debate

"Menos es más." (Mies van der Rohe)


Casa Farnsworth en Plano, Illinois.


"Menos es aburrido." (Robert Venturi)


Edificio Gordon Wu, Universidad de Princeton, Princeton.

Irene Carnicero

martes, 22 de enero de 2013

Citas de Antoni Gaudí

"El arquitecto es el hombre sintético, el que es capaz de ver las cosas en conjunto antes de que estén hechas."

"La originalidad consiste en el retorno al origen, así pues, original es aquello que vuelve a la simplicidad de las primera soluciones."

"Mis ideas son de una lógica indiscutible, lo único que me hace dudar es que no hayan sido aplicadas anteriormente."

"Toda obra de arte debe ser seductora y si, por ser demasiado original, se pierde la cualidad de la seducción, ya no hay obra de arte."

"El arquitecto del futuro se basará en la imitación de la naturaleza, porque es la forma más racional, duradera y económica de todos los métodos."

(Antoni Gaudí)

Elena Sánchez

Cripta de la Colonia Güell

Gaudí es un genio, eso es algo de lo que no os tengo que convencer. Pero no se es un genio de la noche a la mañana, la Sagrada Familia no surgió de la nada. Pocos conocen la Cripta de la Colonia Güell, pero, a pesar de su tamaño y popularidad, puede resultar incluso más interesante que la propia Sagrada Familia.

Eusebi Güell, quien financiaba la mayoría de los proyectos de Gaudí, estableció una colonia obrera en Santa Coloma de Cervelló (Barcelona), en la que Gaudí debía levantar una iglesia de la cual solo se construyó la cripta entre los años 1898 y 1914. En esta cripta, Gaudí pudo ensayar soluciones arquitectónicas que después utilizaría en la Sagrada Familia. Se podría decir, que usó este proyecto como “laboratorio”.





Según vemos la Cripta de lejos, ya somos capaces de percibir cierto parecido con la, más que conocida, Sagrada Familia. El pórtico está formado por un bosque de columnas inclinadas que dan la sensación de seguir la línea de la naturaleza que las rodea. Al acceder a la Cripta, observamos la planta poligonal estrellada y nos llama mucho la atención las columnas que la conforman. Las columnas son de distintos materiales, según el peso que deberían haber soportado, y tienen formas completamente irregulares, casi experimentales o “mal hechas”.



Nos fijamos también en los arcos parabólicos, también usados en la Casa Milà, “La Pedrera” (1906 - 1912), y se confirma el concepto de “laboratorio” que soporta esta cripta.



Al salir, encontramos una escalera, trivial a ojos de un cualquiera, pero a nosotros no se nos escapa nada e, investigando, hemos descubierto que Gaudí varió la forma de esta escalera con el objetivo de salvar un árbol: “Yo puedo hacer una escalera en 3 semanas, pero se necesitarían 20 años para que un pino crezca”. Al subir dichas escaleras, encontramos lo que sería el suelo de la iglesia, al descubierto, sin techo, ni paredes. Podemos observar la planta que la configura y la posición que hubiesen ocupado las columnas.



Es destacable el espíritu de reciclaje que emana de este edificio. Los muros están recubiertos de escoria vitrificada procedente de residuos de hornos de fundición, las rejas de los ventanales se hicieron con agujas recicladas de máquinas de tejer, etc (todo ello, de la propia colonia obrera).



Podemos pasar horas descubriendo detalles nuevos y encontrando parecidos con otros edificios de Gaudí, pero prefiero dejarlo en vuestras manos y que visitéis la Cripta de la Colonia Güell vosotros mismos.

Irene Carnicero

domingo, 20 de enero de 2013

Cómo dibujar una línea

<<Los arquitectos utilizan líneas diferentes con fines diferentes, pero el tipo de línea más propio de la arquitectura se traza con énfasis del principio al fin. Esta práctica marca bien la línea en la hoja y da al dibujo fuerza y capacidad de persuasión. Si tus líneas se debilitan al final, tus dibujos parecerán desvaídos e imprecisos. Para acostumbrarte a trazar líneas enérgicas, adopta la práctica de hacer una pequeña mancha o raya al comienzo y al final de cada trazo.

Cruza ligeramente las líneas cuando se encuentren. Ello evitará que los ángulos queden inadecuadamente redondeados.

Cuando hagas un bosquejo no dejes "restos" en la hoja, es decir, no dejes ninguna línea vaga fuera de un conjunto de segmentos cortos que se cruzan. Para evitarlo, mueve el lápiz del principio al fin con un movimiento fluido y controlado. Para esto puede ayudarte trazar una fina línea guía antes de dibujar la línea final. No borres estas líneas cuando termines el dibujo, ellas le darán carácter y vida.>>

(101 cosas que aprendí en la Escuela de Arquitectura, Matthew Frederick.)

Parece tan obvio que, a veces, nos olvidamos de lo importante que es.

Irene Carnicero

Vocación

No se me ocurría un título mejor para describir lo que significa esta carrera actualmente. La arquitectura, años atrás, era una salida segura, era dinero y estabilidad y eso ha provocado tal cantidad de arquitectos ineptos, mal preparados y sin ningún tipo de amor al arte que, a su vez, ha provocado el descenso de nuestra popularidad entre el resto de la sociedad. Eso unido a la crisis del ladrillo, obliga al sector a amar más que nunca esta carrera y esta profesión.

Los que estudiamos a día de hoy Arquitectura, sabemos que no nos vamos a llenar el bolsillo gracias a ella. No hay hueco para otro Calatrava en este país. Muchos de nosotros emigraremos, otros tantos nos dedicaremos a algo muy ajeno a lo que estudiamos y unos pocos afortunados, podrán vivir de esto con la esperanza de volver a la normalidad; cosa que no va a ocurrir en un corto periodo de tiempo.

Si algo bueno tiene esta carrera, es el amplio abanico de posibilidades laborales que se nos ofrece al obtener el título de graduado en Arquitectura. Sabemos física, dibujo artístico y técnico, manejamos infinidad de programas informáticos, matemáticas, historia, conocemos los materiales, las estructuras, etc. Eso nos abre muchas puertas al mercado laboral, pero cada vez menos. La ya mencionada crisis y el poco respeto por parte de la sociedad, se unen a la temida Ley de las profesiones. Esta ley reestablece los límites entre ingenieros y arquitectos, cosa que no nos beneficia, ya que permite a los ingenieros entrar en nuestro terreno, podrán proyectar y dirigir obras de viviendas y edificios públicos, por ejemplo; que hasta ahora era exclusivo de los arquitectos.

En definitiva, no es una guerra contra los ingenieros, ni contra la sociedad. Lo que hay que defender es la vocación, es el amor por los edificios, la admiración por las estructuras que los sostienen y hacer ver que no todos buscamos enriquecernos a costa del ladrillo.

Irene Carnicero

sábado, 19 de enero de 2013

"Mi tío"

"Mi tío" es una película francesa dirigida por Jacques Tati y estrenada en el año 1958.

Esta película nos muestra una clara diferenciación entre dos formas de vida. Una de ellas, la que lleva la familia Arpel, y otra la que lleva el tío del niño.

Éste último vive en pleno centro, en un edificio antiguo en el que hay mucha relación con las personas debido a los permanentes encuentros con la vecindad, frente a la forma de vida de la familia Arpel, que viven en una casa aislada con un jardín que les separa de la calle y de los vecinos. Para tener contacto con ellos tiene que ser a través de una visita. Además la casa tiene un jardín estrictamente organizado, con diferentes espacios para almorzar, tomar café o simplemente recibir visitas. También tiene un alto nivel de automatización.

El padre, que ocupa un alto cargo en una fábrica de plásticos, es el típico esposo que mantiene bajo su poder a la familia y no le gusta la relación que tiene el tío con su hijo. Por eso, él y su mujer, tratan de buscarle un trabajo en la fábrica o incluso juntarle con la vecina.

La madre, es la típica “esclava doméstica”, obsesa por la limpieza y mantenimiento de la casa y ostentosa de su moderno hogar ante sus vecinos y amistades.

El tío, en cambio, se preocupa de cosas más simples, como mover la ventana para que el reflejo del sol haga cantar al canario. Y al preocuparse por cosas simples, se asemeja más al niño, y de ahí la fuerte relación que tienen.

Rosa Barrero

viernes, 18 de enero de 2013

El Pozo y el Péndulo Edgar Allan Poe


“En medio del más profundo sueño…, ¡no! En medio del delirio…,¡no! En medio del desvanecimiento…,¡no! En medio de la muerte…, ¡no! Si fuera de otro modo, no habría salvación para el hombre.”

El cuento “El Pozo y el Péndulo” de Edgar Allan Poe relata la historia de un reo condenado a muerte por un tribunal de la Inquisición. A tenor de los datos que el protagonista nos proporciona a lo largo del texto, deducimos que el momento relatado no está muy alejado del presente del momento histórico en el que se escribe la obra, puesto que durante la vida de Poe, estaban vigentes la Inquisición portuguesa y la Inquisición romana.

No conocemos el delito cometido por la persona que relata el cuento, solo que es condenado a muerte y encerrado en un lugar oscuro, sin dimensiones conocidas, sin tiempo de ejecución: lo más cercano al vacío que nos podamos imaginar.

El reo, tras el desconocimiento del lugar donde se encuentra, trata de averiguarlo mediante el cálculo de sus propios pasos al rodear la celda en la que se encontraba. Cuando termina de rodearla, decide atravesar la superficie, tropieza y cae, y en ese momento descubre que parte de su cuerpo no se apoya en el suelo, y deduce que hay un pozo en el centro de la celda.

 “Alargué el brazo y me estremecí, descubriendo que había caído al borde mismo de un pozo circular”.

A su lado encuentra un cántaro, cuyo contenido parece ser agua, pero en realidad era un somnífero. Cuando despierta consigue distinguir el entorno en el que se encontraba.
Alza la vista y descubre que hay un péndulo colgado del techo que comienza a oscilar…

“ Más blancos que la hoja de papel donde escribo estas líneas”. Así comienza el cuento, con lo que podemos deducir que el protagonista se salva de su castigo.

El terror, la angustia, el vacío, la falta de esperanza y la oscuridad se apoderan totalmente del relato dejando al lector su imposibilidad de elección: solo hay una salida, seguir leyendo.

Rosa Barrero y Elena Sánchez